lunes, 5 de septiembre de 2016

Alejandra Pizarnik (Reminiscencias)



                                            
 y el tiempo estranguló mi estrella
cuatro números giran insidiosos
ennegreciendo las confituras 
     y el tiempo estranguló mi estrella
caminaba trillada sobre pozo oscuro
los brillos lloraban a mis verdores
y yo miraba y yo miraba
y el tiempo estranguló mi estrella
recordar tres rugidos de
tiernas montañas y radios oscuras
dos copas amarillas
dos gargantas raspadas
dos besos comunicantes de la visión de
una existencia a otra existencia
dos promesas gimientes de
tremendas locuacidades ajenas
dos promesas de no ser de sí ser de no ser
dos sueños jugando la ronda del sino en
derredor de un cosmos de
champagne amarillo blanquecino
dos miradas cerciorando la avidez de una
estrella chiquita
y el tiempo estranguló mi estrella
cuatro números ríen en volteretas desabridas
muere uno
nace uno
y el tiempo estranguló mi estrella
sones de nenúfares ardientes
desconectan mis futuras sombras
un vaho desconcertante rellena
mi soleado rincón
la sombra del sol tritura la
la esfinge de mi estrella
las promesas se coagulan
frente al signo de estrellas estranguladas
y el tiempo estranguló mi estrella
pero su esencia existirá
en mi intemporal interior
brilla esencia de mi estrella! 

 

miércoles, 9 de marzo de 2016

Ricardo Espinosa Pedraza (Poema a ti mismo)


ese desconocido que
despierta contigo
que comparte tu tiempo
y se ríe contigo
y de ti
al otro lado
del espejo

el que observa
resignado
la barriga
las nalgas exiguas
y las blancas estrías
mientras te bañas

y te cuestiona
por la palidez
preocupante
de tu cara
y tu barba
retorcida

el extraño que
a ratos no te quiere
y es el más
recalcitrante crítico
de tu eterna ingenuidad

o te aprecia demasiado
y no quiere que sufras
con la vecina
de alegre mirada
y sinuosa sonrisa

el que te palmea
la espalda cuando
en medio de la calle
te llega el primer
verso del poema
del día

o suelta una risotada
cuando tropiezas
y casi te das de trompa
contra el mundo
por ir pensando
en cualquier
asunto ya saldado

ese que te acompaña
en silencio extasiado
ante el mar azul transparente
y el sol rojo que se esconde
en el vientre del horizonte

o deja escapar
un suspiro sosegado
cuando de repente
la noche se ilumina con
una tranquila luna llena

el inoportuno que
pretende saber de
lo divino y lo humano
y expresa lo que apenas
empezabas a pensar
en cualquier charla de café

el que mide constante
aquello que te
atemoriza de la gente
y hace que te
acomplejes de tu
tímida candidez

ese que habita
en tu yo más profundo
y que el día menos
pensado estira su mano
y agarra la tuya
en cuanto estás
a punto de ahogarte

ese que respira
más acá de tu mirada

tu único amigo

apoyo y guía

el depositario de tu confianza

el que aplaude tus
pequeños triunfos
y te ayuda a levantarte
en las mañanas

ese que dicta
mientras tú escribes

ámalo siempre
 
acata la voz suya
que resuena 
en tu interior

trata de conservar
ajenos a la envidia
su alma rebelde
y su espíritu de niño

pues cuando acabe tu camino
y el horizonte no sea más

irá contigo
de tu mano a la eternidad
riéndose contigo
y de ti



martes, 5 de mayo de 2015

Ricardo Espinosa Pedraza (Interior)


Mi recuerdo siempre te vestirá de blanco
(Oquendo de Amat) 


anochece

la luz se esconde en tus ojos
y renace en la luna cómplice
que nos mira


 
mis manos juegan
a encontrarte y extraviarte
en la oscuridad 



de repente
tu respiración
es todas las cosas...
... la lenta suavidad de tus pechos
... el ritmo pausado de tu sexo


mientras
mi boca calma
su sed en tu interior...

construyo senderos
de lluvia hacia tu vientre...

entro en ti
por fin
y me iluminas




viernes, 30 de enero de 2015

Ricardo Espinosa Pedraza (Cesión)

 

Quisiera cederte un largo trecho de mi camino.
La sombra de mi cuerpo pesado detenida en la calle que colinda con tu calle.
El lacerante insomnio de mis pupilas
cuando resbalan impunes hasta tu vientre.

Mi algarabía de infante que habita el abismo escarpado.
El latido de mis noches con malos amores y fantasmas
y la incidental lluvia que convoca recuerdos en mi ventana.
La espalda donde improvisas con tu boca
el lento rictus del deseo, del estupor y del silencio.
Como si la piel en que respiras quedara suspendida en la penumbra
y escaparas de tus cosas dejando el rastro líquido de una estrella.
Las entrañas donde te sumerges como buscando gestos olvidados
o mi lento rigor fatigado que recibe sin dilación el inventario total de tus perversiones.

El pulso torpe que te busca y te recorre como quien persigue un espejismo.

Mi ociosa falibilidad que se equivoca sin malas intenciones, pero siempre a tu favor.
El completo listado de mis huesos con sus crujientes vacilaciones.

Y lo único seguro en esta y otras vidas:
mi soledad que se conjuga tan bien con la tuya.

miércoles, 21 de enero de 2015

Ricardo Espinosa Pedraza (No Entrar como Intrusa al Corazón de un Hombre (Sobre un tema de J. M. Zonta))







no entrar como intrusa al corazón de un hombre
formulando tímidas comparaciones
dejando velados reproches
y evidentes inseguridades
buscando sólo ídolos de mármol
que al cabo de días
resultan con pies de barro

con la mochila llena de planes en común
y el celular en la mano

hay un castillo desolado
cuatro puntos cardinales
una playa   una casita perdida en las montañas
y una herida persistente
que se niega a cicatrizar
en el corazón de un hombre

no esperes el pulso firme siempre
y los ojos secos

no entres en globo
recorre el camino en bicicleta

no compres boletos para la montaña rusa
ni montes todo el tiempo el tiovivo

si calienta mucho
no dejes tu ropa interior olvidada
en cualquier rincón

lleva desnuda el alma

no entres prevenida
o con cuentas pendientes

y lo más importante
no seas madre o hija

aunque aún no nos hayan
terminado de criar
tampoco es aconsejable adoptarnos


martes, 16 de septiembre de 2014

Ricardo Espinosa Pedraza (Rastro)



tras el rastro
de tu rostro
siempre
persiguiendo
el aroma de
tu cuerpo
con la luna
y la sombra
de mi sombra 
a cuestas

tras la estela
de tu estrella
siempre
acechando el
tacto de
tus labios
dulces

y las luces
del alba
confundidas
en tus ojos
siempre,
que ríen a veces
y a veces
lloran

tras el rastro
de tus manos
siempre
de aquella
suavidad
que anida
en tu vientre,
que presiento
y añoro
en el aire
siempre

Ricardo Espinosa Pedraza (Cansancio)

 
 
Estoy cansado
de tocar las puertas
de sonar los timbres
de arrojar guijarros
a las ventanas
 
de llamar por teléfono
de llamar a gritos
de escribir correos
de escribir mensajes
 
de hablar de naderías
con alguien que nunca estuvo
 
de deslizar papeles
debajo de las puertas
 
de digitar mensajes cifrados
en las superficies sudorosas
de muros
y espejos
 
de esta soledad
que a veces
cuando me ve llegar
voltea la cara
y finge no conocerme
 


Esto muestra que el alma –el sujeto, etc.-,
                                       como se le concibe en la superficial psicología de hoy,
                                                                            es un absurdo.
                                                             Tractatus Logico-Philosophicus
                                                                      (Ludwig Wittgenstein)



lunes, 15 de septiembre de 2014

Ricardo Espinosa Pedraza (Anochece)





Envejeciendo aprendemos a convertir
nuestros terrores en sarcasmos
(Emil Michel Cioran)


este es mi equipaje
que mide las distancias
mientras impone su largo
cansancio de junio y angustia

entre calzoncillos y camisetas
justo al lado del cepillo de dientes
se incuba la penumbra
como un orificio en la memoria
que desanda mis pasos
murmurando imprudente
el nombre de tu senda

sólo sobrevive después
de tantas mañanas,
esa terca idea
contradictoria remembranza,
que refiere inesperada
nuestra temporada juntos

la ciudad en que respiras
rehuye el rumor de sus calles
y el tumulto atropellado,
luego oculta su melancolía
y duerme sin hacer ruido
para que tus dedos extraviados
no la perciban

el horizonte ocre rojizo 
me sorprende repitiéndome
constante la misma pregunta
para escuchar luego
mis distintas respuestas
como siempre empiezo
a confesarme
las profundidades de mi alma
y en cuanto hago una pausa
a la hora del crepúsculo,
callo y me ignoro
mientras vuelvo a convencerme
que no existe posibilidad
alguna para mi

esta solitaria ciudad
converge con tu imagen
en el abismo

anochece...


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Ricardo Espinosa Pedraza (Esta noche, cualquier Noche)

¿Quién me mostrará la estrella?
¿Quién me dará la tinta
para escribir mi noche?
(Adonis)


Asustado
camino 
entre 
espejos

extraviado
entre mil rostros
que me son 
desconocidos

sin avanzar
camino

estoy exhausto
no llego

me acechan
los demonios
del olvido,
mis culpas
de siempre

mi cuerpo
exánime
se aferra
a su sombra

se me acaba 
el tiempo,
las palabras
queman 
por dentro

presiento
el final
del camino
y el dolor
se aplaca
pero la sed
me desgarra
la garganta

lentamente
lamo mis
heridas
absorbo
mi sangre
gota a gota

sacudo
el polvo
de mis huellas 
de las suelas 
de los zapatos

prosigo
mi viaje
a ninguna 
parte




martes, 9 de septiembre de 2014

Ricardo Espinosa Pedraza (El Alma de las Cosas)


El amor es una epidemia
que se acaba con el tiempo
                                                                (Joaquín Sabina)


la luz se filtra despacio
entre la sombra y el olvido

titila asustada en el cuenco
oscuro de mis manos

cual tu latido extraviado
persiguiendo constante
el sendero del abismo

un pájaro de cuerda
remonta las nubes de polvo
de un cielo de tapiz brumoso
y desaparece extasiado
entre la llama que
abraza su corazón distante
de finas alas rotas

no valen nuestros sacrificios
las paredes descascaradas

los descansos de las escaleras

los quicios demacrados

el rutinario pan quemado

las tablas que acompañan desafinadas
el lamento de las tardes
que no vuelven a mirar el sol

no valen mi dolorosa nostalgia
tus miradas tatuadas con prisa
en el alma de las cosas
de las calles
de la gente


miércoles, 3 de septiembre de 2014

J. E. pacheco (3 Poemas)



Alta Traición

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
     es inasible.
Pero (aunque suene mal)
     daría la vida
por diez lugares suyos,
     cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
     fortalezas,
una ciudad deshecha,
     gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
     montañas
y tres o cuatro ríos.





 
Manual de Urbanidad

Para qué tanta ceremonia, indirectas,     
puñaladitas bajo cuerda, gasto suntuario, 
cortina de humo o envoltura contaminante   
de una desnuda frase:


No puedo verte  
                 o no te soporto.                   
               

Es decir, soy ciega a nuestra
humana luz compartida.    
                

O bien, no resisto          
el peso de otra dolencia errante

agregada a mi invencible pesadumbre...




Indeseable

No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.

Bio.  (Nace en Ciudad de México, el 30 de junio de 1939. Poeta, ensayista, traductor, novelista y cuentista mexicano, integrante de la llamada "Generación de los años cincuenta", junto a Carlos Monsiváis, Eduardo Lizalde, Sergio Pitol, Juan Vicente Melo, Vicente Leñero, Juan García Ponce, Sergio Galindo y Salvador Elizondo).