lunes, 5 de diciembre de 2016

Liceo de La Salle - Chapinero (37 años después)

La mágica nostalgia del pasado...

Joaquín Gustavo Correal (quien vive en Estados Unidos) y yo después de 37 años, nos volvemos a reunir... Nos encontramos en la red, reanudamos nuestra amistad de la juventud (de cine, novias, amigos en común) y por esas cosas de la vida coincidimos en Bogotá... Nos pareció lógico ir a nuestro colegio, al viejo Liceo de La Salle en Chapinero (hoy universidad) y tomar unas fotos... Los recuerdos afloraron muy nítidos y descubrimos que siempre habían estado ahí adentro. Que no se han marchado. Que nunca se van a ir de nuestras almas...  (Todavía quedan algunas de esas amadas piedras en pie)...
 
Los apellidos de los queridos compañeros aún se recuerdan: Juan Pablo Castillo (nuestro deportista estrella), Sánchez, Behaine, Pla, Ovalle, Narváez, Rubio, Carralero, Moncada, Peña, Alarcón, Gutiérrez, Salamanca, Bernardo Segura (nuestro tenor, QEPD), Duque, Gasca, Camacho, Luque, Puche, González, García, Lozano, Los Acosta, Olaz, Prieto, Laserna,  Toquica, Arévalo, Maecha, Echeverría, Los Villamizar, Echeverri y otros más que siempre estarán en nuestra memoria.. Ah y nuestros profesores favoritos: Antonio Dávila, Tiejen, Martínez, Bustos, Berdugo, Benavides, Cifuentes, Porras, Bárcenas, El viejito Rocha (que nos preparaba para las marchas de las revistas gimnásticas), Duque (el de gimnasia y Canto), Duque (el de Geografía y Sociales), en fin... Y los hermanos: Abel (con sus bonos de colores), Silvio, Leónidas, Henry... ¡Inolvidables!




















lunes, 28 de noviembre de 2016

Ricardo Espinosa Pedraza (Pequeño Poema del Mientrastanto)




me falta la dosis
exacta de coraje
para tomarte la mano
al otro lado de la mesa 
próximos 
sin distancia
como si no
nos hubiéramos
separado nunca
pero no puedo acercarme
no me alcanzan los dedos
para enredarlos en tu cabello
no imaginas cómo
te eché de menos
tu piel (tatuaje sagrado)
tus labios dulces
tus ojos inmensos
que ahora me miran
en silencio
añoro imaginar
cómo seríamos
uno al lado del otro
aventurarnos
al mundo
juntos… pero
me falta la dosis
exacta de coraje
para tomarte la mano
al otro lado de la mesa

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Ricardo Espinosa Pedraza (Apenas Memoria)

Los suspiros son aire y van al aire!
Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿Sabes tú adónde va?
(Gustavo Adolfo Bécquer)

 
 
los nombres
apodos
y palabras
con los cuales
hasta hoy
te he definido
no serán ya
pronunciados
caerán
inevitablemente
en el desuso
 
no buscaré
no encontraré
signos
sensaciones
olores
gestos
ni señales

esos, tus ojos
mi deseo
y la ruta
que conduce
hasta tu puerta
extraviarán
su camino
entre mis venas
 
serás
apenas
memoria
de una calle
cualquiera
por la cual
mis huellas
no pasan

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Ricardo Espinosa Pedraza (Despedida)


Deseabas quedarte una temporada más
pero la eternidad te estaba 
recortando los pasos
hacía ya muchas lunas
la vida se iba desvaneciendo entre tus venas
ahora estabas    ahora no estabas
la mirada esforzándose al máximo
para reconocernos entre las sombras
una pregunta atropellada acá
un recuerdo recobrado del extravío allá
afuera la lluvia o el sol
y un día que reemplazara al siguiente
sin más novedad
ni milagro
que los partes
médicos llenos
de términos sin sentido 
que nada tenían que ver
con la pérdida de tu alegría

tu alegría que pobló
las vidas de todos
y tus palabras que fueron el pan
de cada uno de los días de todos
y tu respiración cada vez más fuerte
como aferrándose al instante que se iba
y las miradas de todos 
que nunca acertaron a encontrarse
porque fuerza no existe en el dolor
ni vida ninguna
de la cual contagiarte todos 
porque vida es lo único que no había
y todo el silencio del mundo
de repente y a destiempo
en esa cama ahora vacía

y el amor de todos
que te abraza en el espacio ausente
siempre te abraza
para que no te vuelvas a ir
pero no nos escuchas
y recordamos tu sonrisa
ese mágico hermoso sonido
que abarcó nuestra vida
desde cuando todavía no era vida
y entonces sonreímos todos
todos contigo
desde lo más profundo del alma
que nos regalaste
con la primera caricia...

miércoles, 9 de marzo de 2016

Ricardo Espinosa Pedraza (Poema a ti mismo)


ese desconocido que
despierta contigo
que comparte tu tiempo
y se ríe contigo
y de ti
al otro lado
del espejo

el que observa
resignado
la barriga
las nalgas exiguas
y las blancas estrías
mientras te bañas

y te cuestiona
por la palidez
preocupante
de tu cara
y tu barba
retorcida

el extraño que
a ratos no te quiere
y es el más
recalcitrante crítico
de tu eterna ingenuidad

o te aprecia demasiado
y no quiere que sufras
con la vecina
de alegre mirada
y sinuosa sonrisa

el que te palmea
la espalda cuando
en medio de la calle
te llega el primer
verso del poema
del día

o suelta una risotada
cuando tropiezas
y casi te das de trompa
contra el mundo
por ir pensando
en cualquier
asunto ya saldado

ese que te acompaña
en silencio extasiado
ante el mar azul transparente
y el sol rojo que se esconde
en el vientre del horizonte

o deja escapar
un suspiro sosegado
cuando de repente
la noche se ilumina con
una tranquila luna llena

el inoportuno que
pretende saber de
lo divino y lo humano
y expresa lo que apenas
empezabas a pensar
en cualquier charla de café

el que mide constante
aquello que te
atemoriza de la gente
y hace que te
acomplejes de tu
tímida candidez

ese que habita
en tu yo más profundo
y que el día menos
pensado estira su mano
y agarra la tuya
en cuanto estás
a punto de ahogarte

ese que respira
más acá de tu mirada

tu único amigo

apoyo y guía

el depositario de tu confianza

el que aplaude tus
pequeños triunfos
y te ayuda a levantarte
en las mañanas

ese que dicta
mientras tú escribes

ámalo siempre
 
acata la voz suya
que resuena 
en tu interior

trata de conservar
ajenos a la envidia
su alma rebelde
y su espíritu de niño

pues cuando acabe tu camino
y el horizonte no sea más

irá contigo
de tu mano a la eternidad
riéndose contigo
y de ti



martes, 5 de mayo de 2015

Ricardo Espinosa Pedraza (Interior)


Mi recuerdo siempre te vestirá de blanco
(Oquendo de Amat) 


anochece

la luz se esconde en tus ojos
y renace en la luna cómplice
que nos mira


 
mis manos juegan
a encontrarte y extraviarte
en la oscuridad 



de repente
tu respiración
es todas las cosas...
... la lenta suavidad de tus pechos
... el ritmo pausado de tu sexo


mientras
mi boca calma
su sed en tu interior...

construyo senderos
de lluvia hacia tu vientre...

entro en ti
por fin
y me iluminas




viernes, 30 de enero de 2015

Ricardo Espinosa Pedraza (Cesión)

 

Quisiera cederte un largo trecho de mi camino.
La sombra de mi cuerpo pesado detenida en la calle que colinda con tu calle.
El lacerante insomnio de mis pupilas
cuando resbalan impunes hasta tu vientre.

Mi algarabía de infante que habita el abismo escarpado.
El latido de mis noches con malos amores y fantasmas
y la incidental lluvia que convoca recuerdos en mi ventana.
La espalda donde improvisas con tu boca
el lento rictus del deseo, del estupor y del silencio.
Como si la piel en que respiras quedara suspendida en la penumbra
y escaparas de tus cosas dejando el rastro líquido de una estrella.
Las entrañas donde te sumerges como buscando gestos olvidados
o mi lento rigor fatigado que recibe sin dilación el inventario total de tus perversiones.

El pulso torpe que te busca y te recorre como quien persigue un espejismo.

Mi ociosa falibilidad que se equivoca sin malas intenciones, pero siempre a tu favor.
El completo listado de mis huesos con sus crujientes vacilaciones.

Y lo único seguro en esta y otras vidas:
mi soledad que se conjuga tan bien con la tuya.

miércoles, 21 de enero de 2015

Ricardo Espinosa Pedraza (No Entrar como Intrusa al Corazón de un Hombre (Sobre un tema de J. M. Zonta))







no entrar como intrusa al corazón de un hombre
formulando tímidas comparaciones
dejando velados reproches
y evidentes inseguridades
buscando sólo ídolos de mármol
que al cabo de días
resultan con pies de barro

con la mochila llena de planes en común
y el celular en la mano

hay un castillo desolado
cuatro puntos cardinales
una playa   una casita perdida en las montañas
y una herida persistente
que se niega a cicatrizar
en el corazón de un hombre

no esperes el pulso firme siempre
y los ojos secos

no entres en globo
recorre el camino en bicicleta

no compres boletos para la montaña rusa
ni montes todo el tiempo el tiovivo

si calienta mucho
no dejes tu ropa interior olvidada
en cualquier rincón

lleva desnuda el alma

no entres prevenida
o con cuentas pendientes

y lo más importante
no seas madre o hija

aunque aún no nos hayan
terminado de criar
tampoco es aconsejable adoptarnos


martes, 16 de septiembre de 2014

Ricardo Espinosa Pedraza (Rastro)



tras el rastro
de tu rostro
siempre
persiguiendo
el aroma de
tu cuerpo
con la luna
y la sombra
de mi sombra 
a cuestas

tras la estela
de tu estrella
siempre
acechando el
tacto de
tus labios
dulces

y las luces
del alba
confundidas
en tus ojos
siempre,
que ríen a veces
y a veces
lloran

tras el rastro
de tus manos
siempre
de aquella
suavidad
que anida
en tu vientre,
que presiento
y añoro
en el aire
siempre

Ricardo Espinosa Pedraza (Cansancio)

 
 
Estoy cansado
de tocar las puertas
de sonar los timbres
de arrojar guijarros
a las ventanas
 
de llamar por teléfono
de llamar a gritos
de escribir correos
de escribir mensajes
 
de hablar de naderías
con alguien que nunca estuvo
 
de deslizar papeles
debajo de las puertas
 
de digitar mensajes cifrados
en las superficies sudorosas
de muros
y espejos
 
de esta soledad
que a veces
cuando me ve llegar
voltea la cara
y finge no conocerme
 
 

Esto muestra que el alma –el sujeto, etc.-,
                                       como se le concibe en la superficial psicología de hoy,
                                                                            es un absurdo.
                                                             Tractatus Logico-Philosophicus
                                                                      (Ludwig Wittgenstein)



lunes, 15 de septiembre de 2014

Ricardo Espinosa Pedraza (Anochece)





Envejeciendo aprendemos a convertir
nuestros terrores en sarcasmos
(Emil Michel Cioran)


este es mi equipaje
que mide las distancias
mientras impone su largo
cansancio de junio y angustia

entre calzoncillos y camisetas
justo al lado del cepillo de dientes
se incuba la penumbra
como un orificio en la memoria
que desanda mis pasos
murmurando imprudente
el nombre de tu senda

sólo sobrevive después
de tantas mañanas,
esa terca idea
contradictoria remembranza,
que refiere inesperada
nuestra temporada juntos

la ciudad en que respiras
rehuye el rumor de sus calles
y el tumulto atropellado,
luego oculta su melancolía
y duerme sin hacer ruido
para que tus dedos extraviados
no la perciban

el horizonte ocre rojizo 
me sorprende repitiéndome
constante la misma pregunta
para escuchar luego
mis distintas respuestas
como siempre empiezo
a confesarme
las profundidades de mi alma
y en cuanto hago una pausa
a la hora del crepúsculo,
callo y me ignoro
mientras vuelvo a convencerme
que no existe posibilidad
alguna para mi

esta solitaria ciudad
converge con tu imagen
en el abismo

anochece...