jueves, 2 de febrero de 2017

Ricardo Espinosa Pedraza (Diseccionando la Nacionalidad)



"En Colombia, esa cosa
de la ética no pegó"

"En Colombia llamamos malicia indígena
lo que en otros lugares se denomina hurto
calificado agravado con premeditación
y voluntad manifiesta de engañar"

 (Camilo Durán Casas)


La sociedad colombiana se ha vuelto impasible ante todo lo que la agobia,

tiene una gran capacidad de adaptación a situaciones invivibles y por eso
se revuelca fácilmente en la violencia, la miseria, el desorden, 
la arbitrariedad, la inseguridad...

(Gilberto Loaiza Cano)



1.
Mierdosa 
partida de 
latosos
o arribistas
o clasistas
o racistas
o resentidos
o maleducados
o agresivos
o violentos
o maltratadores
o envidiosos
o chismosos
o rezanderos hipócritas
o casi todas las anteriores

2.
que convivimos
intolerantes,
desconfiando
de todos y por ende, 
muy mal (a la
buena voluntad del dios 
que se prefiera)
entre conciudadanos con
mentalidad de 'pistoleros',
payasos, sicarios,
beatos, gente 'prepago',
ladrones, mimos, 
niños explotados y prostituídos,
empleados informales y desplazados...,
y eufóricos celebramos 
el gol, la medalla
o el subcampeonato
con nuestro torpe patrioterismo
que dura tan poquito,
mientras le damos la espalda 
a aquél pobre país
que se desintegra
frente a nuestras 
dichosas narices
(las segundas más felices
del mundo, según
los medios
de incomunicación)

3.
un privilegiado lugar
que podría ser
el mejor del mundo
  si no fuera 
por quienes
lo habitamos
que somos casualmente,
los mismos que permitimos
alegre y buenamente
que se depreden 
sus recursos
(regalados sin
pudor alguno,
ni asomo mínimo
de decencia,
a las multinacionales),
y que se desangre
o por la derecha
o por la izquierda
o por las dos,
mientras se lo roban
a mansalva y sobre seguro,
el 0,001 % de nuestros queridos
y simpáticos 'compatriotas'
de la dirigencia...


miércoles, 18 de enero de 2017

Ricardo Espinosa Pedraza (Esta noche, cualquier Noche)

¿Quién me mostrará la estrella?
¿Quién me dará la tinta
para escribir mi noche?
(Adonis)


Asustado
camino 
entre 
espejos

extraviado
entre mil rostros
que me son 
desconocidos

sin avanzar
camino

estoy exhausto
no llego

me acechan
los demonios
del olvido,
mis culpas
de siempre

mi cuerpo
exánime
se aferra
a su sombra

se me acaba 
el tiempo,
las palabras
queman 
por dentro

presiento
el final
del camino
y el dolor
se aplaca
pero la sed
me desgarra
la garganta

lentamente
lamo mis
heridas
absorbo
mi sangre
gota a gota

sacudo
el polvo
de mis huellas 
de las suelas 
de los zapatos

prosigo
mi viaje
a ninguna 
parte




lunes, 28 de noviembre de 2016

Ricardo Espinosa Pedraza (Pequeño Poema del Mientrastanto)




me falta la dosis
exacta de coraje
para tomarte la mano
al otro lado de la mesa 
próximos 
sin distancia
como si no
nos hubiéramos
separado nunca
pero no puedo acercarme
no me alcanzan los dedos
para enredarlos en tu cabello
no imaginas cómo
te eché de menos
tu piel (tatuaje sagrado)
tus labios dulces
tus ojos inmensos
que ahora me miran
en silencio
añoro imaginar
cómo seríamos
uno al lado del otro
aventurarnos
al mundo
juntos… pero
me falta la dosis
exacta de coraje
para tomarte la mano
al otro lado de la mesa

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Ricardo Espinosa Pedraza (Despedida)


Deseabas quedarte una temporada más
pero la eternidad te estaba 
recortando los pasos
hacía ya muchas lunas
la vida se iba desvaneciendo entre tus venas
ahora estabas    ahora no estabas
la mirada esforzándose al máximo
para reconocernos entre las sombras
una pregunta atropellada acá
un recuerdo recobrado del extravío allá
afuera la lluvia o el sol
y un día que reemplazara al siguiente
sin más novedad
ni milagro
que los partes
médicos llenos
de términos sin sentido 
que nada tenían que ver
con la pérdida de tu alegría

tu alegría que pobló
las vidas de todos
y tus palabras que fueron el pan
de cada uno de los días de todos
y tu respiración cada vez más fuerte
como aferrándose al instante que se iba
y las miradas de todos 
que nunca acertaron a encontrarse
porque fuerza no existe en el dolor
ni vida ninguna
de la cual contagiarte todos 
porque vida es lo único que no había
y todo el silencio del mundo
de repente y a destiempo
en esa cama ahora vacía

y el amor de todos
que te abraza en el espacio ausente
siempre te abraza
para que no te vuelvas a ir
pero no nos escuchas
y recordamos tu sonrisa
ese mágico hermoso sonido
que abarcó nuestra vida
desde cuando todavía no era vida
y entonces sonreímos todos
todos contigo
desde lo más profundo del alma
que nos regalaste
con la primera caricia...

jueves, 8 de septiembre de 2016

Ricardo Espinosa Pedraza (Rastro)



tras el rastro
de tu rostro
siempre
persiguiendo
el aroma de
tu cuerpo
con la luna
y la sombra
de mi sombra 
a cuestas

tras la estela
de tu estrella
siempre
acechando el
tacto de
tus labios
dulces

y las luces
del alba
confundidas
en tus ojos
siempre,
que ríen a veces
y a veces
lloran

tras el rastro
de tus manos
siempre
de aquella
suavidad
que anida
en tu vientre,
que presiento
y añoro
en el aire
siempre

jueves, 4 de agosto de 2016

Ricardo Espinosa Pedraza (Anochece)





Envejeciendo aprendemos a convertir
nuestros terrores en sarcasmos
(Emil Michel Cioran)


este es mi equipaje
que mide las distancias
mientras impone su largo
cansancio de junio y angustia

entre calzoncillos y camisetas
justo al lado del cepillo de dientes
se incuba la penumbra
como un orificio en la memoria
que desanda mis pasos
murmurando imprudente
el nombre de tu senda

sólo sobrevive después
de tantas mañanas,
esa terca idea
contradictoria remembranza,
que refiere inesperada
nuestra temporada juntos

la ciudad en que respiras
rehuye el rumor de sus calles
y el tumulto atropellado,
luego oculta su melancolía
y duerme sin hacer ruido
para que tus dedos extraviados
no la perciban

el horizonte ocre rojizo 
me sorprende repitiéndome
constante la misma pregunta
para escuchar luego
mis distintas respuestas
como siempre empiezo
a confesarme
las profundidades de mi alma
y en cuanto hago una pausa
a la hora del crepúsculo,
callo y me ignoro
mientras vuelvo a convencerme
de que no existe posibilidad
alguna para mi

esta solitaria ciudad
converge con tu imagen
en el abismo

anochece...


miércoles, 6 de julio de 2016

Ricardo Espinosa Pedraza (El Alma de las Cosas)


El amor es una epidemia
que se acaba con el tiempo
                                                                (Joaquín Sabina)


la luz se filtra despacio
entre la sombra y el olvido

titila asustada en el cuenco
oscuro de mis manos

cual tu latido extraviado
persiguiendo constante
el sendero del abismo

un pájaro de cuerda
remonta las nubes de polvo
de un cielo de tapiz brumoso
y desaparece extasiado
entre la llama que
abraza su corazón distante
de finas alas rotas

no valen nuestros sacrificios
las paredes descascaradas

los descansos de las escaleras

los quicios demacrados

el rutinario pan quemado

las tablas que acompañan desafinadas
el lamento de las tardes
que no vuelven a mirar el sol

no valen mi dolorosa nostalgia
tus miradas tatuadas con prisa
en el alma de las cosas
de las calles
de la gente


viernes, 15 de abril de 2016

Ricardo Espinosa Pedraza (Me Acuerdo del Amor)



me acuerdo del amor
ese ilusorio

el de las madrugadas intensas
con el sol bailando en los rostros
nuestras piernas entrelazadas
su cabello desordenado
el sabor del nacimiento
de su espalda hasta su nuca
y mi piel llamándola

y los atardeceres de colores
con las miradas perdidas
en la distancia

la sensación suave
de las manos rozándose

su aliento en mi cuello

el calor de sus senos

o la lluvia repicando
con su tacto nostálgico
en las ventanas
mientras las pieles
se acariciaban húmedas
y las bocas
reían atropelladamente

me acuerdo del amor
ese desesperado

con el tiempo moviéndose despacio
y los días fatigados sin su presencia
nuestras voces apresuradas
por el teléfono
el trabajo sin querer
realizarse
el deber sin querer
cumplirse

me acuerdo todavía del amor
auncuando hace tiempo
no lo pongo en práctica

a veces lo echo de menos

entonces la soledad que se disfruta
aún más sin las
pequeñas diferencias

o sin la privacidad refundida

con todo el tiempo
exclusivamente para uno

la soledad digo
a veces pesa demasiado
a veces no más...

uno sobrevive tranquilo
y hasta se puede decir
que feliz

pero no puede evitar
mirar con sabrosa envidia
las parejitas en la calle
intercambiando
complicidades